Unos ciudadanos que, pese a la proliferación de medios de comunicación y canales de información, demandan y consumen cada vez noticias más digeribles, más atractivas, más simplificadas. Los medios lo saben. Y los asesores también. En política cada gesto, cada fotografía comunica. Por eso hoy en día la imagen es el mensaje y, prácticamente, la noticia. Más allá de un texto o de un titular, saben que será una fotografía la que llamará nuestra atención… y juegan con ello.
Por todo ello vimos en su día a un Aznar multidisciplinar practicando paddle, natación o carrera continua, a Bush golfista, ciclo turista y baseballista, y más recientemente a un Sarkozy entregado al deporte, a un Coronel Tapiocca encarnado en Putin, a Zapatero corriendo por la playa o a Obama en plena forma demostrando sus habilidades baloncestísticas.
Pero quien se lleva la palma como la política deportivamente más polifacética es la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. Se ha dejado ver en todo tipo de escenarios. Consciente de que cada deporte tiene su público y cada público unas inquietudes, ha sabido ver en cada modalidad la oportunidad para dirigir sus mensajes a distintos perfiles de electores. Así, la hemos visto subida sobre una bicicleta, practicando aerobic, sobre una pista de tenis o jugando al golf. Pero, sobre todo, enfundándose todo tipo de camisetas, en un claro guiño a los más aficionados al deporte… y a los reporteros gráficos, a los que sólo les queda apretar el botón.
¿Qué hay más valioso para un fanático del deporte que una prenda utilizada por su ídolo? También la manera más rápida de conectar con miles de hinchas que sienten esos mismos colores. Por eso se ha extendido tanto en los últimos años la fotografía de presidentes y primeros ministros posando con una sonrisa junto a deportistas de toda clase mientras sostienen la tan ansiada camiseta, símbolo de admiración, éxito y nexo de unión con esos miles de electores. Ahí es nada.
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