Revista on-line de circuitos y tendencias de moda
Portada
Noticias
Reportajes
Entrevistas
Política y Moda
Libros
 
Servicios
Contacto





Noticias

Pasarela Gaudí Novias o Barcelona Bridal Week

09/06/2009

La otra crónica
Comienza la semana de la moda nupcial en Barcelona. Ni diseñadores, ni modelos, ni periodistas. Los autobuseros de Barcelona encargados de las lanzaderas entre Plaza España y la Fira 2 de la Ciudad Condal colocan a cada cual en su sitio.

Hace calor en Barcelona. Hoy empieza en la Ciudad Condal la Pasarela Gaudí Novias o la Barcelona Bridal Week, como ustedes prefieran. Yo me quedo con la primera posibilidad, ya saben, una que es algo melancólica y piensa que cualquier tiempo pasado (y más en cuestiones de pasarelas catalanas) fue mejor. Como la cosa, por el momento, no da para más, accedo a Plaza España pedaleando. Allí, un autobús-lanzadera me llevará gratuitamente al recinto de la Fira de Barcelona donde se inaugurará con un desfile de Rosa Clarà la semana de la industria nupcial. Una conductora muy educada me invita a pasar a su vehículo. Esperamos 10 minutos. Estoy sola en el autobús. Bueno, yo y la autobusera. Pero entonces, aparece una mujer y sube sin saludar, sin preguntar, sin mirar. Como si yo y la conductora no tuviéramos rostro y ella no tuviera educación. En fin, la autobusera parte hacia destino. Atrapados por la luz roja en mitad de la loca rotonda de Plaza España, la conductora abre las puertas de su autobús para hablar con un compañero –éste también abre sus puertas a la conversación:

-Oye, ¿qué “fira” hay esta semana?
-Novias.
-¿Qué?
-Novias.

Modelo de Rosa Clarà. Foto: Barcelona Bridal Week.

-Ah, ¿y la de pisos? Es un día de estos, ¿no?
-No sé.
-¿Quieres venir a la de novias? (Risas)
-No, no. Yo, a la de pisos. (Risas)

Bien, he llegado a destino. Tras recoger mi acreditación –gracias a súper Tabarnero y a su amiga Silvia el mal trago de prensa pasa deprisa-, voy directa al bar y a la barra. “Un zumo, por favor”, le pido al camarero. Mierda, pese a estar en una jarra de zumo natural, es de bote. Odio el zumo de naranja de bote. Está amargo, como la cerveza. Tampoco me gusta la cerveza, ni el café… ni nada que esté amargo, claro. La amargura para quién la quiera. En fin, allí reconozco a varios periodistas conocidos. Y entre ellos, mi preferido. Habla con una bella mujer. Es ahora, contemplándola, cuando me arrepiento de no haberme calzado los stilettos –pero calla, bici+bus+prensa no es igual a tacón de aguja. Bastante hago con mantenerme en pie en un mundo como el de la moda.  Él no me ve, pese a que hoy mismo le he enviado un mail con una bonita declaración de intenciones. Podría acercarme pero… pasó mi oportunidad. “Tranquila, algún día se fijará en ti”, me convenzo.

Ya de vuelta, la soledad aún es más intensa. Subo al autobús-lanzadera. Esta vez conduce un chico joven que enseguida me da conversación:

-10 minutos y nos vamos (se inclina)
-Vale. (envío mensaje de agradecimiento a súper Tabarnero)
- Desfilaba alguien importante hoy, ¿no?
- Sí, Rosa Clarà.
- (gesto de indiferencia)
-Es muy conocida en la moda nupcial.
- Estos de Pronovias tienen un local por ahí por El Prat, ¿no?
- Sí, sí… (No van a servir de nada tus aclaraciones).
- Yo, cuando me casé, le dije a mi mujer: “Hasta aquí”. Gastarse un pastón para una sola vez... Porque es lo que digo, sólo es una vez. Te gastas un pastón en una cosa así y luego, para algo importante, te lo piensas muchísimo. Lo que pasa es que las mujeres van con las madres y se lían…
-Pues sí. Pero bueno, es la ilusión de la novia.
- Yo, mi traje…
-Bueno, es que en el caso del hombre es mucho más fácil aprovechar el traje de novio.
- Ya. Aunque ahora también hacen vestidos de novia así como de Ibiza… En mi caso, el pantalón de la boda de tanto usarlo ya parece de todos los días. La americana también me la he puesto muchísimo. Y la camisa, es la única, que sigue acartonada en el armario porque tiene los puños distintos. Aunque sí que podría ir al sastre y que me cortara un poco por aquí (me indica)…
- Oiga, no sube mucha gente a la lanzadera ésta. ¿No?
-Bueno, yo antes he venido lleno. Pero no sé. Vaya lujo, ¿eh? Un autobús sólo para ti. ¡Como una reina!
- (Risas, ha conseguido alegrarme el día)
- Pero, oye. Para venir aquí hay que venir vestido de boda. O sea, no de novio sino de invitado. Porque es que aquí la gente iba muy arreglada. Las tías se han pasado el día en la peluquería y maquillándose.
- Sí, algunos se pasan. Pero ten por seguro que quien más quiere aparentar es quien más lo necesita (lo digo en voz alta pero me lo digo para mí misma).
- Yo se lo he dicho a uno: “Pero dónde vas así vestido, tío.”
-Pues no le habrá hecho mucha gracia el piropo…
-No, sí. Se ha reído. Me ha contestado que para ir a estos sitios hay que ir así. Pero yo te digo una cosa, si a mí me invitan algún día a esto, yo, en tejanos. Lo que pasa, creo, es que como las tías iban tan puestas pues tú tampoco puedes ir mal.
- Es que los centímetros de los tacones impresionan mucho.
- Sí. Y eso no puede ser bueno. Digo los tacones. Porque el pie así... (reproduce la posición del pie con la mano mientras se olvida de poner el freno de mano y choca levemente con un coche amarillo de autoescuela).
- Ui, ¿le ha dado? (Hemos golpeado el culo de un coche de autoescuela)
-No, no pasa nada -no había puesto el freno de mano. Lo que te decía es que yo a veces veo mujeres mayores de 60 años súper bien arregladas y con un taconazo y me pregunto cómo aguantan todo el día. Yo, con unos amigos, una vez me disfracé de mayorette (y ganamos) y un dolor de pies con los tacones…
- Los tacones de cierta altura sólo son para las ricas (NO HE VOTADO Al PARTIDO DE  CAYO LARA, en serio).
-  Pues ya hemos llegado. Un placer. Mucha suerte en todo.
- Gracias. ¡Qué vaya todo bien!

RSS / ahitevisto / España